A Miguel y Berto Méndez, Vicente Trujillo y Enrique Villaverde, tocadores de chácaras y degustadores de amistad.
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Coquetean tus bocas con sabores
de acebiño, moral y barbuzano,
acunadas al soco de unas manos
que acompasan el toque de tambores.
Repicando entre silbos voladores,
con estruendo de truenos muy cercanos,
vas llamando a los jóvenes paisanos
a sumarse a los viejos cantadores.
Ancestrales campanas de madera
que electrizan el baile con su acento.
Contraseña formal de La Gomera,
del tambor y del silbo, complemento.
¡Qué tu canto convoque primaveras
y resuene detrás del firmamento!
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LAS CHÁCARAS Y EL SONETO
Entiendo que las chácaras, para su recreación en verso, obligan a recurrir al soneto, por ser ésta la estrofa con la que presentan mayor concordancia, por tratarse de dos instrumentos simétricos:
* Las cuatro piezas (hojas) de la pareja de chácaras se corresponden con las cuatro estrofas del soneto.
* Las dos hojas que acompañan (graves), con las dos estrofas mayores, los cuartetos.
* Las dos hojas que repican (agudas) con las dos estrofas menores, tercetos.
* Las hojas graves presentan y mantienen el ritmo > las estrofas mayores presentan y mantienen el tema.
* Las hojas agudas, lo culminan (repican) > las estrofas menores, lo culminan y lo cierran.
Oswaldo Izquierdo Dorta
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