Los ecologistas solicitan a las instituciones públicas que no introduzcan en la isla nuevos ejemplares de palmáceas que pongan en peligro los palmerales de la isla.
La Asociación Tagaragunche, representante de Ben Magec-Ecologistas en Acción de Canarias, quiere pedir a las instituciones públicas insulares que no incluyan en sus proyectos la introducción de palmáceas que pueden afectar a las palmeras canarias (phoenix canariensis) de la isla, tanto por el peligro de hibridación, como por la introducción de nuevas plagas, como la del picudo rojo. Esta petición surge ante el nuevo anuncio del Ayuntamiento de San Sebastián de la introducción de palmeras cocoteras (cocos nucifera) próximamente en la Playa de San Sebastián.
Rhynchophorus ferrugineus (Olivier), conocido popularmente como picudo rojo está declarado oficialmente como plaga en las islas Canarias por una Orden de 24 de Marzo de 2006 y su posible entrada en la isla de La Gomera no sería solo una grave catástrofe ecológica, sino económica, dada la utilización de la palmera en la isla para la obtención del guarapo y la miel de palma que sustenta a varias empresas y muchos empleados.
Además, los ecologistas quieren recordar a las instituciones insulares que en La Gomera se localizan algunas de las pocas poblaciones genéticamente puras que aún restan de la palmera canaria en el archipiélago, datos extraídos de estudios realizados recientemente en centros de investigación de Montpellier en Francia y de Las Palmas de Gran Canaria. Ya durante el cuarto congreso EUNOPS (European Network of Palm Scientists) celebrado en La Gomera entre el 16 y el 19 de Abril de 2004, se redactó un manifiesto por parte de los científicos internacionales allí reunidos en el que se pedía "controlar la entrada de especimenes de cualquier especie importados desde fuera de la isla".
Desde la Asociación Cultural y Ecologista Tagaragunche se apuesta por usar para las obras públicas y privadas las muchas y variadas especies ornamentales que existen en nuestra isla, siempre dentro de su entorno, con lo que se evitaría la introducción de nuevos patógenos y plagas, se ganaría en riqueza genética, se recuperarían algunas especies que pueden verse abocadas a desaparecer, se ahorraría en cuidados y se ganaría en integración con el entorno.
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